economía de 2000-2005

 La devaluación del peso mexicano consiste en la pérdida de valor que ha sufrido la moneda mexicana, principalmente frente al dólar estadounidense a lo largo del tiempo.

Si bien desde el 11 de septiembre del 2001 el tema de seguridad parece ser el prioritario para las relaciones internacionales, lo cierto es que la economía política mundial afecta cada vez más a México, para bien y para mal. La creciente preocupación sobre seguridad ha tornado más compleja a la economía política mundial, pero no ha reducido su importancia. Hoy en día México debate su papel en la economía política mundial. 

El Artículo 51 de la Ley del Banco de México contiene provisiones para conciliar la autonomía del Instituto Central con la necesaria rendición de cuentas sobre su gestión. La fórmula que el Legislativo consideró más apropiada a ese fin es la presentación por parte del Banco Central de informes periódicos sobre sus políticas y actividades. El artículo citado señala en su fracción I, que en enero de cada año el Instituto Central enviará al Ejecutivo Federal y al Congreso de la Unión, y en los recesos de este último a su Comisión Permanente, una exposición sobre la política monetaria a seguir por la Institución en el ejercicio respectivo. 

A partir de la promulgación de su actual Ley, el Banco de México ha instrumentado la política monetaria con el objetivo prioritario de abatir la inflación de manera perdurable. Un elemento fundamental de la estrategia ha sido el fortalecimiento de la credibilidad en el Instituto Central con respecto al logro de su objetivo. Para ello, el Banco de México ha hecho un esfuerzo sin precedentes a fin de dar a conocer su interpretación de los acontecimientos que afectan a la economía del país y las acciones y políticas adoptadas para propiciar su mejor desempeño. Lo anterior se ha traducido en una mayor transparencia de la política monetaria, al aumentar tanto el volumen como la oportunidad de la información que el Banco provee a la ciudadanía. En congruencia con lo anterior, la Junta de Gobierno del Banco de México acordó publicar a partir de abril de 2000 Informes Trimestrales sobre la Inflación en los meses de enero, abril, julio y octubre. Los referidos Informes contienen una descripción detallada de la evolución de la inflación y de los principales factores que la afectaron, así como la evaluación del entorno económico que ha servido de fundamento para las acciones de política monetaria requeridas para cumplir con el mandato Constitucional de procurar la estabilidad del poder adquisitivo de la moneda nacional. Los Informes sobre la Inflación correspondientes al primero, segundo y tercer trimestres de 2000 fueron enviados oportunamente al Ejecutivo Federal y al Congreso de la Unión.

Períodos: 2000-2005 

El desempeño de la economía de México en 2000 resultó
sustancialmente mejor que el anticipado al inicio de ese año. La inflación
anual se redujo de 12.32 por ciento en diciembre de 1999 a 8.96 por
ciento en diciembre de 2000. De esta manera se cumplió con un amplio
margen la meta de alcanzar una inflación que no excediera de 10 por
ciento. Asimismo, se estima que el incremento real del PIB durante el
año pasado haya sido superior a 7 por ciento. Con este resultado, el
crecimiento promedio de la economía mexicana en los últimos cinco años
ha sido mayor que 5.3 por ciento. Además, en este período la inflación
se redujo 43 puntos porcentuales, confirmándose de esta manera que el
abatimiento de la inflación es una condición necesaria para el crecimiento
y el desarrollo económico.
En 2000 se rompió con el ciclo de crisis sexenales que había
aquejado a México por más de dos décadas. Esto fue consecuencia,
entre otros factores, de la aplicación prudente de las políticas
macroeconómicas en los últimos años, de los esfuerzos para disminuir la
vulnerabilidad de la economía nacional ante cambios bruscos en la
disponibilidad de financiamiento externo y de un proceso electoral
ordenado.
Si bien los avances que se han logrado en la reducción de la
inflación han sido considerables, el ritmo de crecimiento de los precios en
México es todavía elevado, por lo que sigue constituyendo un obstáculo
para un proceso de desarrollo económico armónico y sostenido. Por ello,
la Junta de Gobierno del Banco de México ha establecido como meta de
mediano plazo la convergencia a una inflación de 3 por ciento para el año
2003. Asimismo, con el fin de establecer una meta de corto plazo, en
octubre de 2000 el Banco de México anunció que el objetivo de la
política monetaria en 2001 sería alcanzar una inflación que no exceda de
6.5 por ciento.
En los últimos años, la estrategia de política monetaria se ha
ido modificando con el fin de incrementar su efectividad y transparencia
ante los cambios que ha venido experimentando la economía de México.
Esta evolución ha tenido como resultado una convergencia gradual hacia
un esquema de objetivos de inflación. Este esquema de política monetaria ha sido utilizado exitosamente por un número importante de bancos
centrales, tanto en economías desarrolladas como emergentes. 
En el cuarto trimestre de 2000, al igual que ocurrió en el
tercero, la inflación subyacente anual se situó por debajo de la inflación
general. En diciembre la brecha entre la inflación anual del INPC y la del
índice subyacente, equivalente a 1.44 puntos porcentuales, fue la más
amplia observada en los últimos siete meses. A diferencia de lo que
ocurrió con la inflación del INPC, la subyacente continuó disminuyendo
(Gráfica 3). Así, al cierre de 2000, la tasa anual de crecimiento del índice
de precios subyacente resultó de 7.52 por ciento, mientras que en
septiembre había sido de 8.26 por ciento. Esta reducción de 0.74 puntos
porcentuales fue inferior al descenso de 1.03 puntos porcentuales
registrado en el trimestre anterior. 
Por otro lado, el elevado precio del petróleo prevaleciente
durante los primeros once meses del año no parece haber incidido
significativamente sobre el comportamiento de la inflación subyacente en
los países industrializados importadores del energético. En consecuencia,
durante los primeros dos meses del cuarto trimestre dicho efecto no
derivó en presiones adicionales sobre los mercados financieros
internacionales. Obviamente, su favorable influencia sobre las cuentas
externas de México persistió en el transcurso de octubre y noviembre, al
representar una fuente adicional de ingresos para el país. Durante
diciembre el precio del energético sufrió una disminución importante. A
pesar de lo anterior, el balance de las fluctuaciones del precio del
energético resultó positivo. Finalmente, en el transcurso del cuarto
trimestre se observaron señales de una desaceleración más pronunciada
que la esperada de la economía de los Estados Unidos. Sin embargo,
ello no se reflejó en el comportamiento de las cuentas externas de
México, lo que contribuyó a una relativa estabilidad en el mercado
cambiaría. 

 En el año 2003, el número de trabajadores
asegurados en el IMSS (permanentes y eventuales urbanos) se
incrementó en 4.9 por ciento con relación al mismo periodo del año
previo. Así, para todo el año el aumento en el número de
trabajadores asegurados ascendió a 529,348 personas. Por su parte, en
diciembre la tasa de desempleo abierto se situó en 1.9 por ciento. Cabe
notar que si bien en octubre y noviembre se registraron tasas de
desempleo muy bajas, las series de tendencia tanto de la tasa de
desempleo abierto como la de ocupación parcial y desocupación se
mantuvieron relativamente estables en la segunda mitad del año. 

Al cierre de 2004 el saldo de la base monetaria fue de
340.2 miles de millones de pesos. Durante el año, ésta creció en
promedio a una tasa anual de 14.1 por ciento, variación inferior en
2.3 puntos porcentuales a la observada el año previo. Esto apunta,
como se ha señalado en informes previos, a que si bien aún se
mantiene el proceso por el cual la base monetaria ha aumentado
como porcentaje del PIB (remonetización), este proceso ha perdido
vigor en los últimos años.

Al cierre de 2004, los activos internacionales se
incrementaron 5,174 millones de dólares, con lo que su saldo al 31
de diciembre fue de 64,233 millones de dólares. Por su parte, en
2004 la base monetaria se incrementó en 36,564 millones de pesos.
Como resultado de lo anterior, el crédito interno neto del Banco de
México disminuyó 21,004 millones de pesos en el año. 
Por otra parte, en el año la reserva internacional aumentó
4,061 millones de dólares, siendo la principal fuente la compra de
divisas a PEMEX (13,832 millones de dólares). En cuanto a los usos
de divisas, resalta la venta por 6,712 millones de dólares a través del
mecanismo para reducir el ritmo de acumulación de reservas
internacionales y la demanda del Gobierno Federal por 3,240
millones de dólares para hacer frente a sus compromisos en moneda
extranjera. Cabe destacar que el mencionado mecanismo ha
permitido atenuar el ritmo de acumulación de reservas
internacionales, lo cual ha permitido una mayor
disponibilidad de recursos financieros internos para el sector
privado. 
A lo largo de 2004, la política monetaria enfrentó los
siguientes retos:
a) Contener los efectos de los incrementos en los precios
internacionales de diversas materias primas sobre las
expectativas de inflación y las negociaciones salariales;
b) Acotar las presiones de inflación que por la fase de
recuperación del ciclo económico pudieran surgir; y
c) Propiciar un tránsito ordenado de la economía hacia un
entorno global de mayor restricción monetaria. 


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